El shitgaze, no-fi o como sea que le digan, es uno de esos productos que no podrían aparecer sin la escena de noise actual. El shoegaze original (My Bloody Valentine, Jesus & Mary Chain, Spacemen 3) era un producto similar en la escena posterior al punk y posterior al Metal Machine Music. Había tanto Trobbing Gristle y Whitehouse en el Psychocandy de Jesus & Mary Chain como había Beach Boys.
El lo-fi siempre tuvo algo de indecisión, en el sentido de que se aludía siempre a que Robert Pollard (Guided By Voices) o J. Mascis (Sebadoh) no tenían dinero para grabar en un estudio. Eran personas “independientes” de los grandes capitales y de la gran producción musical. Se hacía realmente concreto lo que quería decir “indie rock”, aunque no tenía que ver nada con la música que efectivamente se hiciera.
Y por supuesto que The Breeders o Pixies pasaron de hacer Pod y Surfer Rosa a Last Splash! y Doolittle, que significaba aprovechar el éxito marginal para saltar a un sonido producido de manera tradicional. Pero también pasa lo contrario: después de White Blood Cells todos esperaban que Jack White grabara el disco siguiente de manera “decente”, pero simplemente no quiso; ni siquiera usó computadoras.
El líder de Psychedelic Horseshit, una de las bandas que forma parte de este no-fi actual, se burlaba del todo el asunto en esos mismos términos. Decía que la banda solo había grabado Magic Flowers Drowned con equipo y producción barata porque no tenían dinero, que esperaban poder grabar un disco completamente nítido y “profesional” y que odiaba a todos los que estaban grabando en lo-fi solo para sonar diferentes. Ahora que sus canciones nuevas han salido y son igual de frenéticas y “feas”, muchos se han dado cuenta no solo de que Matt Horseshit estaba mintiendo, sino de que también es cierto: ellos nada más quieren sonar así.
Y ahí está la importancia (recordemos que en términos clásicos, la estética se refiere a la libertad) de estas decisiones tan corrientes. El hecho mismo de poder hablarlo en términos de “decencia” e “indecencia” deja claro que, independientemente de cómo se llega a esas propuestas, aquí hay potencialidad para mucha, mucha diversión. Y es que todos sabemos que el aburrimiento viene de lo repetitivo, aún cuando es un mismo tipo de progresivo, un mismo tipo de jazz (o un mismo tipo de experimentalismo).
Por supuesto que muchos se han montado en la carreta, porque al final de cuentas nada está exento de acostumbrarse, aún en su diferencia. A Psychedelic Horseshit, Blank Dogs y No Age se han sumado Wavves, Eat Skull y Women, entre muchos otros. De ahí que Psychedelic Horseshit se adelante a la crítica, y señale abiertamente lo banal de la radicalidad. Tan banal y tan vulgar (“vulgar” viene de “vulgo”) que exaspera el pudor.
Antes había dicho un par de cosas sobre este no-fi de Psychedelic Horseshit, Blank Dogs, Wavves, etc, en el sentido de que efectivamente está el elemento clásico de shoegaze de meterle ruido a Beach Boys. Aún así usa estilos todavía más arcaicos y, por esa razón, suena más crudo y fresco. Lo otro que me deje decir es que es más violento en el uso del ruido y en el choque entre esa música vieja y una música que experimente también con composiciones que, aún sin ruido, resultan distintas de algunos otros dogmas.
Esta contradicción se ve mejor en el ya mencionado Magic Flowers Drowned de Psychedelic Horseshit, y me parece que también en Wavvves de Wavves, de este año. La contradicción es un poco más fuerte, y además de ser solo comparable al ya mencionado Psychocandy, a veces llega más lejos. Más lejos aún que Loveless de My Bloody Valentine, que aún siendo único, no deja de ser suave y melodioso en lugar de tan directamente violento y molesto.
Como siempre he dicho, el ruido es molesto porque no quiere que usted escape. Al contrario, quiere molestarlo, obliga a escuchar y a poner atención, lo obliga a apretar el botón para subirle o para quitarlo.
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