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miércoles, 22 de abril de 2015

Menos es menos

Recuerdo que escribí el año pasado sobre el drone, y que después toqué más o menos el tema del minimalismo con la música electrónica (entendiéndola como lo que incluye a la primera forma de música electrónica: la música concreta) y otras formas experimentales donde cada vez más viene a relucir el tema del minimalismo.

Había mencionado el drone y el post-rock como avanzadas de tendencias minimalistas en el rock; había dicho lo mismo del dubstep o el ambient mismo con respecto a la música electrónica; había mencionado las variantes de noise que no eran “harsh” o bruscas, pero tampoco eran ambient después de todo, en una forma similar a la música concreta misma (¡o a Cluster!). Pero, lo que quería mencionar ahora es que algunos músicos del harsh noise se están dirigiendo también, cada vez más, hacia lo ambient, lo atmosférico y lo mínimo, dejando de lado su pasado ultra-figurativo.

Prurient, Hair Police y Birchville Cat Motel lanzaron, todos, el año pasado, una serie de discos en los que todos cambiaban su conocido noise duro por ambient y/o drone. Producen un movimiento análogo a lo que hace unos años hizo Wolf Eyes, cuando llegó a Sub Pop Records o Black Dice desde Beaches & Canyons. El mismo Mouthus lo ha hecho y varios de sus miembros forman parte de la banda drone Double Leopards, lo cual sirve para indicar lo ligadas que están las dos formas como escena.

Pero al ser algo así como opuestos entre ellos, lo duro y lo atmosférico, muestran formas distintas de enfrentar al mismo tradicionalismo. En este punto que habría que hablar de una tautología muy común sobre este tipo de cosas, y que afirma que lo que se ha mantenido popular por tanto tiempo es inherentemente popular y no tiene nada que ver con la historia ni la construcción social de lo que es melódico, armónico o tonal (ni siquiera porque hay cientos de otros lugares del mundo donde hay versiones muy distintas de lo bello y de lo entretenido).

De hecho, en una reciente entrevista el neozelandés Birchville Cat Motel habla de cómo esta escena representa en nuestros tiempos el DIY (“do it yourself” o “hazlo tú mismo”) de la ética punk. Este minimalismo, así como lo ruidoso, responden a ese tipo de posicionamientos, precisamente porque son personas que sí disfrutan de cosas distintas y porque, a pesar de ello, esas cosas distintas nadie las distribuye, ni las dan a conocer por ningún lado y por lo tanto, su disfrute está mayoritariamente negado a través de lo “pop”, que es socialmente hiper-difundido. Esto es precisamente lo que hace al significante y significado del noise sonar extraño, raro o “feo” (sin querer decir que sea más determinante, pero sí que es su otra parte). 

El minimalismo, especialmente en lo que es ambient, no es necesaria o generalmente considerado molesto o feo, pero sí mayoritariamente aburrido. Para el tradicionalismo no parece realmente peligroso, sino que incluso suena “correcto”. El problema (para ellos) es que no deja de ser, supuestamente, “demasiado aburrido para ser pop”. 

Ahora, mi punto de vista es que el minimalismo es un ejemplo de resistencia hacia ese exceso nihilista. Se inclina mucho más a la ausencia, buscando una reducción sustancial del estímulo, a sabiendas que la ausencia total de estímulo significa el instinto de muerte en música: el silencio. El minimalismo del drone o el ambient (y hasta cierto punto, las formas no pesadas del ruido), viéndolos desde la perspectiva positiva que permiten, encuentran precisamente su placer propio en la producción de una tranquilidad extrema en comparación al noise, pero menos tranquilizadora que la nada que ya no sería placer porque no sería ni siquiera música que exprese. Efectivamente, hay algo bastante intranquilo en estas formas de minimalismo, incluso en el más suave y dulce, porque al no desaparecer realmente no se rinde. Espera, y eso por sí mismo alarma. Transmite entonces una paz, que como toda paz, no deja de ser un acto de contención y, por lo tanto, de coerción y de fuerza. Es toda una amenaza para quien lo que no es identificación es aburrimiento; y todos sabemos lo que produce el aburrimiento.

El post-rock talvez sea el que haya avanzado lo más lejos en cuanto a eso, gracias a su estrecha pero evidente familiaridad con formas tradicionales que el drone o el ambient tienen en mucho menor proporción o no lo tienen. También pasa lo mismo dentro del indie rock (Beach House, Brightblack Morning Light, Bon Iver, Castanets, The Music Tapes). Cortes minimalistas en sentidos más moderadas pero que forman parte de un distanciamiento similar.

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